Ciertos alimentos pueden ser adictivos.

El pasado junio el ABC Salud publicaba este artículo que os copio literalmente. Habla de alimentos que son adictivos. Como siempre os digo, el cerebro ocupa un papel vital en el éxito de una dieta. Aunque a mi no me gusta llamarlo dieta sino un firme propósito de cuidarse de por vida: de ser capaces de compaginar salud y disfrute… ¡qué se puede!

Hay alimentos como los que puedes leer en este artículo que generan respuestas hormonales y químicas en el cerebro que nos resultan adictivos, hasta el punto de abrir un paquete y no parar de comer hasta terminarlo. Es útil conocerlos para ser conscientes de que hay que comerlos con moderación, y sobre todo evitar dárselos a menudo a los niños (que construyen hoy sus hábitos de mañana). Si por ejemplo acostumbras a tu hijo a comer alimentos muy procesados (bollería industrial, patatas fritas de bolsa, etc.) cuando quieras que se coma una manzana o una merluza a la plancha ¡te los tirará a la cabeza!

Me ha encantado, por cierto, la última campaña antidroga que podemos ver ya en los paneles publicitarios. El lema escogido es: “Construye actitud”. Es cierto, tanto para la adicción a las drogas (que por supuesto es algo mucho más serio y grave que el tema que nos ocupa) como para el tipo de vida que queremos llevar, la disciplina diaria hace que construyamos nuestra fortaleza interior, de manera que cuando estamos convencidos de algo (“Me voy a cuidar” “Voy a hacer ejercicio cada día”) lo cumplimos pase lo que pase.

Dos últimas recomendaciones:

Evita acumular hambre: siempre os lo repito. Cinco o seis comidas diarias (tres principales, dos o tres tentempiés). Siempre equilibradas en cantidades de hidratos de carbono, proteínas y grasas cardiosaludables. Si no desayunas y almuerzas un cortado, cuando llegues a la comida te comerás un buey entero y, lo que es peor, te engordará mucho más porque habrás ralentizado tu metabolismo y lo habrás puesto en modo reserva las horas de ayuno previas.

Cuando te entren ganas de atacar la nevera: para un momento. Respira. Pregúntate a ti mismo: ¿me comería ahora mismo un filete de ternera? Si la respuesta es sí, es probable que sea hambre real. Si lo que buscas es azúcar, chocolate… mira a ver si estás nervioso o estresado por algo y necesitas calmarte. ¡Es un momento muy difícil, lo se! Pero comer esas cosas te dará una sensación de calma muy pasajera y volverás al círculo vicioso. ¡Sal a dar una vuelta! Estarás CONSTRUYENDO ACTITUD, haciéndote fuerte. Porque has decidido cuidarte.

Los 25 alimentos cotidianos que son tan adictivos como la droga

Hay momentos en los que, sin saber por qué, el cuerpo parece pedir una buena porción de pizza o un trozo de chocolate. Cuando esto sucede, lo achacamos a que tenemos un «hambre de lobos» o que, simplemente, son alimentos que nos gusta meternos entre pecho y espalda para saciar nuestro apetito. La realidad es bien diferente pues, en palabras de los expertos, existen multitud de comidas que crean una adicción en nuestro cerebro similar a la que puede generar la droga.

Todo ello, a pesar de que –en la mayoría de los casos- sabemos que son altamente calóricos, que pueden provocarnos severos trastornos en la alimentación o, simplemente, que nos sientan mal al estómago. Pero… ¿Cuáles son estos alimentos? Esta pregunta la han respondido la Universidad de Michigan y el New York Obesity Research, instituciones que han elaborado una lista en la que se destacan los 25 «caprichitos» a los que nuestro cerebro se vuelve adicto.

Los primeros lugares, como no podía ser de otra forma, son para la pizza, el chocolate y las patatas fritas de bolsa, tres comidas altamente calóricas que cuentan con azúcar y grasas (sustancias que provocan adicción en el ser humano). Por descontado, la verdura y la fruta no aparecen entre ellas, pues ofrecen energía de forma mucho más lenta y no activan el denominado «sistema de recompensas del cerebro».

«Esta diferencia tiene mucho sentido desde el punto de vista fisiológico. Dentro de este sistema, cuando tengo hambre, voy a buscar una comida más calórica, como las que tienen azúcares o grasas, que me satisfaga más rápido y con mayor intensidad. Cuando comemos alguno de estos alimentos, se produce una activación en distintas regiones del cerebro similares a las de los adictos a otras drogas, como la cocaína», explica –en declaraciones recogidas por el diario «Clarín»- el coordinador de la Red de Trastornos Adictivos del Instituto de Salud Carlos III, Fernando Rodríguez de Fonseca.

En palabras de los investigadores, la forma más adecuada de luchar contra la adicción a determinados alimentos es identificar cuáles son, saber si son perjudiciales para la salud y, en el caso de que la respuesta a esta última cuestión sea afirmativa, no ingerirlos en grandes cantidades. Y es que, aunque parece que darse un «homenaje» a diario no es peligroso, puede ser dañino para la salud y el físico.

Los 25 alimentos más adictivos:

1-Pizza.
2-Chocolate.
3-Patatas fritas de bolsa.
4-Galletas de chocolate.
5-Helado.
6-Patatas fritas.
7-Hamburguesas con queso.
8-Refrescos con azúcar.
9-Pasteles.
10-Queso.
11-Beicon.
12-Pollo frito.
13-Bollería.
14-Palomitas con mantequilla.
15-Cereales.
16-Golosinas.
17-Carne.
18-Magdalenas.
19-Frutos secos.
20-Huevos.
21-Pechuga de pollo.
22-Pretzels.
23-Crackers.
24-Agua.
25-Barritas energéticas.

Artículo extraído del ABC salud.
Alimentos adictivos

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