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Psiconutrición: ¿Tienes hambre? ¿Hambre de qué?

Psiconutrición: ¿Tienes hambre? ¿Hambre de qué?

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Existen 7 tipos de hambre. Y ahora estarás pensando: ¿Siete? Sí, “sólo” siete.

En este apartado trataremos los tipos de hambre que existen y cómo identificarlos.

Habitualmente nos guiamos por el “hambre”, lo que no sabemos o, más bien, no somos plenamente conscientes,  es que las emociones (hambre emocional) , la mente, las costumbres culturales  y los sentidos están muy relacionados y nos influyen continuamente. Todos hemos oído frases como “esta comida me ha entrado por los ojos”, o nos ha ocurrido de oler a chocolate caliente y que, automáticamente, nos apetezca uno; o ver un anuncio o una película y que se nos antoje comer lo que estamos viendo.

Todo esto son ejemplos de algunos de los tipos de hambre que existen y que, normalmente, no nos damos cuenta. Estos tipos son:

  • Hambre visual (el “comer por los ojos): Al ver un plato o un alimento con una buena presentación o que personalmente nos llame la atención, aumenta la probabilidad de que nos apetezca únicamente ese y no otro.
  • Hambre de olfato: Ocurre cuando nos exponemos a algún aroma. El del pan recién hecho, el de un café…
  • Hambre de boca: Cuando nos apetece algo por su sabor o por su textura.
  • Hambre de estómago: Depende de los hábitos y el estrés o la ansiedad. Es el hambre física, los “ataques de hambre”, es decir, el hambre desmedida e impulsiva. Por ejemplo, si tenemos el cuerpo habituado a almorzar a las once y a la una no hemos comido nada, seguramente en cuanto tengamos la posibilidad escogeremos los alimentos sin pensar y en grandes cantidades.
  • Hambre celular: Es cuando el cuerpo nos pide determinados alimentos dependiendo de sus necesidades. Por ejemplo, en verano nos apetecen alimentos refrescantes y, en invierno, platos de cuchara y más calóricos.
  • Hambre de corazón (o emocional): Muchas personas al sentir emociones negativas como la tristeza, recurren a la comida para llenar ese vacío, para evocar un momento feliz.
  • Hambre mental: Depende de nuestros pensamientos acerca de la comida. Por ejemplo, pensar “tengo que comer alimentos antioxidantes o bajos en azúcar”, y comer arándanos, piña,… y hacerlo únicamente porque los consideramos saludables, independientemente del hambre real.

¿Y por qué es tan importante saber cuáles son y cómo se comportan?

Mindfullness quiere decir conciencia plena. Alimentarnos de forma totalmente consciente nos permite evitar atracones que nos provocan después sensaciones negativas, nos ayudará a nuestro objetivo de perder peso, a sentirnos más ágiles, con sensación de auto-control y, por ende, mayor autoestima. Para ello, espero que las siguientes indicaciones te sean útiles:

  • Realiza todas las comidas establecidas en tu plan dietético. Es importante para controlar la sensación de hambre y no llegar a la siguiente comida descontrolados. Es decir, evita el hambre física, ya que es la que es la más impulsiva.
  • Elige primero algo saciante que te tranquilice antes de empezar con la comida: caldo, gazpacho, infusión…
  • Come despacio: ¿sabías que el cerebro necesita 20 minutos para que le llegue la señal de saciedad?
  • Intenta no distraerte con la TV, hablando mucho, etc.
  • Evita picotear: a la hora de compartir, es mejor ponerte en tu plato todo lo que te vayas a comer, así sabrás cuánto estás comiendo y evitarás comer de más.
  • En momentos o días de malestar emocional, intenta hacer ejercicio aeróbico: libera endorfinas, así es como se llaman las hormonas de la felicidad. 20 minutos o más de ejercicio aeróbico te cansará, lo que te evitará pensar y, además, te provocará sensación de bienestar. Salir a correr, nadar, en bici o realizar una clase de body combat, zumba, spinning, son algunos ejemplos de este tipo de ejercicio.
  • En cuanto al hambre celular, intenta elegir (igual que en cualquier otra indicación) alimentos saludables. En verano debemos escoger habitualmente fruta fresca, hacer helados caseros de fruta o gazpacho en vez de helados del supermercado. En invierno, podemos optar por cremas de verduras, caldos, porridge de avena, infusiones, potaje o lentejas en vez de fabada o chocolate caliente. Estos son ejemplos tanto de tentempiés como de platos completos.
  • Finalmente, respecto al hambre visual, de boca o de olfato, el hacer las comidas preestablecidas nos evitará tener antojos continuos y desmedidos.

 

Y recuerda, todo esto son indicaciones generales para escoger habitualmente. Si ocasionalmente salimos a comer fuera y estamos en periodo de mantenimiento, por una comida o un antojo, no pasa nada!

¡Espero que os sea útil!

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